domingo, 12 de junio de 2016

Etapa nº 24 11/06/2016 II MARCHA CICLOTURISTA LA INDOMABLE. 147 KM





11 De junio de 2016, segunda edición de La Indomable, día D.
Es difícil describir lo que se siente cuando llega el día que se tiene señalado. Los nervios aparecen por cualquier cosa y cuando menos te los esperas. Es el momento cumbre de toda la temporada, donde una especial revalida va a sacar a relucir los deberes realizados durante el largo y frio invierno.
Inmersos en la espiral de sensaciones, las imágenes se suceden unas tras otras, el tiempo pasa muy rápido y en un segundo ya tienes la bolsa con el dorsal, ahora ya no se puede uno ocultar, ya te han señalado, ya estás en la lista, no hay marcha atrás, tú te lo has buscado.
Por delante un reto de 147 km plagado de subidas, unas más cortas, otras más largas, de un paisaje salvaje pero encantador que apenas vas a poder disfrutar. Casi siete horas por delante para hacer bueno ese dorsal, no es un número cualquiera, es tu número de la suerte porque suerte es poder decidir donde uno quiere sufrir.
La Indomable, versión corta, 147 km, en apenas dos ediciones prácticamente se ha convertido en una referencia obligada en territorio alpujarreño, a la sombra de su hermana mayor, LA INDOMABLE con letras mayúsculas, de casi 200 km.
En esta edición, nos hemos juntado un buen grupo de colegas: Javi, Antonio y Eduardo de Calambres Bike, los antequeranos Juan y Carlos y Samuel y J.A. de ciclistas de Chauchina. Prácticamente hemos hecho la marcha todos juntos, después de tantas horas era normal y lógico que cada uno fuera con las fuerzas hasta donde podían llegar. En una diferencia de apenas 10 minutos todos habíamos acabado la prueba y lo más importante de todo, sin ningún contratiempo.
Bravo por la ilusión empeñada, por las ganas de superar este reto, por la cordialidad y el compañerismo, ese es el espíritu del ciclismo no competitivo, porque no solo es dar pedales, es dar pedales sabiendo convivir y en este tipo de retos lo de menos es quien llega primero, lo importante es el compañero.
Una gran día, bravo compañeros ¡¡¡














lunes, 9 de mayo de 2016

Etapa nº 19 08/05/2016 XIX PIRINEOS COSTA DEL SOL 61 KM





Hoy no era día para la bicicleta, para la bicicleta entendida desde el punto de vista cicloturista. Una hora antes de la salida ya estaba lloviendo, el aire en el pueblo no se notaba pero una vez fuera del abrigo de las casas las rachas eran intensas, a lo lejos no se divisaba nada más que una densa nube amenazante. Bajo estas premisas y ajenos a todos estos indicios negativos hacemos cola para recoger nuestros dorsales albergando alguna esperanza de que el tiempo mejore, de ilusión también se vive.
Nos cuesta salir del polideportivo porque son numerosos los amigos que nos encontramos y la charla nos retiene más de la cuenta, hasta que el tiempo se nos echa encima y vamos a los coches para terminar de vestirnos y preparar todo el material. Es una lucha entre la razón y la ilusión, entre el agua y el frio contra la comodidad de la ropa caliente y un techo donde cobijarse.
Con todas esas, salimos y llegamos tarde a la salida, con casi 20 minutos de retraso, pero no pasa nada, da igual, ni lo pensamos y allá que nos metemos en el vendaval que de buenas a primeras nos da en toda la cara nada más dejar las últimas casas de Alfarnate. No hay rebufo posible, no hay protección, el aire es muy fuerte y los apenas 4 km de subida del Puerto del sol por el lado fácil se hacen eternos.
Si la subida fue difícil por el viento, la bajada del Puerto del Sol con una niebla que no se veía a más de diez metros y con la carretera totalmente mojada fue de película de terror. No sabemos cómo bajaría el pelotón, lo que sí sabemos es como bajamos nosotros: rezando en cada cuerva para no irnos al suelo y que no viniera ningún coche de frente, siete kms donde los frenos eran nuestro mejor amigo.
Terminado el descenso, un pequeño falso llano para tomar un poco de calma y relajar las manos, el aire parece que amaina un poco y la niebla deja paso a unas nubes altas sin lluvia, parece que el tiempo mejora, por fin un atisbo de esperanza. La carretera sigue mojada y el descenso se hace más pronunciado, hay que controlar la velocidad porque las largas rectas hacen que la bicicleta se lance, precaución, estamos todavía en tramo neutralizado.
Cerca del cruce de Zafarraya vemos los coches parados y una ambulancia, mal asunto, pasamos cerca, nos vemos nada raro y seguimos, más adelante cuando ya nos agrupamos todos no enteramos que han habido dos o tres caídas, una de ellas nos dicen que con fractura de clavícula, otro compañero lo tenemos delante nuestra con todo el lateral derecho raspado.  Y era el tramo neutralizado ¡¡.
Casi media hora estamos parados porque la única ambulancia que había tuvo que llevar al herido más grave. Por fin después de una larga espera se da la salida cronometrada, apenas contamos cien unidades de las cuatrocientas inscritas.
El puerto del boquete se sube a buen ritmo, el aire nos ha dado una  tregua no en su intensidad pero si en su dirección y ahora lo tenemos como aliado. Nos ventilamos el puerto y la moral  crece, dichosa ingenuidad, pasado el pueblo de Zafarraya se acaba la tregua del aire y como si quisiera dejar su autoridad empieza el castigo a bases de rachas que no se saben por dónde vienen, da igual para donde mires, estamos metido en una especie de remolino.
La lluvia también hace acto de presencia y el descenso hacía la cota del Alazores se vuelve peligrosa, es difícil manejar la bicicleta, no te puedes soltar de manos para beber agua. Cuando hacemos el giro dirección oeste el viento se hace mucho más fuerte, el manejo de la bici se hace casi imposible, es una locura. El descenso hacía Alfarnate se hace eterno sorteando las curvas mojadas y el aire pegando por todos lados. Y eso es lo que no espera hasta Colmenar a no ser que la razón nos baje a la cruda realidad. Hoy no es día de bicicleta. El cruce de la antigua venta de Alfarnate nos brinda dos caminos: a la izquierda la razón y de frente el infierno. Hoy no es día de bicicleta. Bastante ya hemos tenido y sin caernos, otro día volvemos.
Pero no todo va a ser negativo, nos quedamos con el ambiente, con las miradas cómplices, con todas aquellas personas de la organización que se han volcado en ofrecernos lo mejor, con aquellos amigos que volvemos a encontrarnos, con aquellos otros que sin haber estrechado la mano aún son capaces de reconocerte y darte ánimos al pie de la cuneta, en pleno fragor oímos: “ole esos ciclistas de Chauchina”, nada más que por eso merece la pena el esfuerzo, gracias Manu Mac ¡¡.
P.D. El año que viene volvemos a saldar la deuda.